Gobierno de Oaxaca, apología del régimen porfirista.

Winmay




Se deben releer los pasajes históricos de México para comprender lo que actualmente acontece en este país. Leer sobre las luchas obreras y campesinas por la exigencia de condiciones laborales más dignas.

Uno de los antecedentes de las huelgas, los movimientos sindicales y comienzos de la propia revolución mexicana se describe a continuación, sin encontrarnos lejos de una realidad política actual, pues las crisis que hoy sostiene el gobierno tienen similitudes con algunas de tiempos anteriores a los nuestros. Casi nada alejadas de las dignas luchas que actualmente el magisterio (la CNTE) debe librar en las aulas escolares y en las calles.


Huelga de Rio Blanco

Durante la Dictadura Porfirista se prohibió a las y los trabajadores que formaran organizaciones o iniciaran cualquier manifestación para defender sus derechos laborales, castigándose con multas e inclusive prisión a quienes desobedecieran.

Pese a esta situación y a lo ocurrido en Cananea, 6 meses después, otra importante huelga estalló. Durante enero de 1907, en la región de Orizaba, en el Estado de Veracruz, en las fábricas textiles de Río Blanco, trabajadores y trabajadoras se declararon en huelga por las malas condiciones de trabajo a que les sometían; entre las que se encontraban jornadas continuas de 14 horas, salarios condicionados con multas, y control sobre las actividades que realizaban.

En busca de una solución, nombraron como árbitro de la problemática al Presidente Porfirio Díaz, quién favoreció al empresariado, ordenando la reanudación de labores en las fábricas el 7 de enero de 1907.

El mismo día 7 de enero en Río Blanco, cerca de dos mil, entre trabajadores y trabajadoras operarios(as) agrupados en el Círculo de Obreros Libres, se amotinaron frente a la fábrica, lanzado piedras e intentando quemarla, pero la policía montada lo impidió, entonces saquearon y quemaron la tienda de raya propiedad de Víctor Garcín. Un empleado de la tienda de raya dio muerte a uno de los trabajadores huelguistas.



La reacción de la clase obrera fue atacar con piedras y amotinados incendiaron la tienda de raya, dando muerte a los dependientes. Por órdenes de Porfirio Díaz, el ejército al mando del general Rosalino Martínez disparó contra el proletariado, el cual tuvo que huir a Nogales y a Santa Rosa. De regreso a Río Blanco, los amotinados fueron interceptados por más fuerzas federales que dispararon también contra mujeres y niños. Se estima que 800 personas fueron asesinadas.



Durante dos noches, testigos vieron plataformas de ferrocarril con cadáveres apilados que fueron arrojados al mar. Porfirio Díaz y el General Rosalino Martínez eran agasajados por los dueños de las fábricas, honrando (según ellos) a Porfirio Díaz con el título de “Héroe de Paz”.



El 9 de febrero sólo se presentaron a trabajar 5,512 trabajadoras y trabajadores de entre 7,083 de esa zona, la diferencia fue de 1,571 faltantes, los cuales habían sido asesinados, heridos o desplazados. Cerca de 223 trabajadores varones y 12 trabajadoras mujeres más fueron encarceladas.

Estos dos acontecimientos conmovieron al país entero e inspiraron los movimientos que culminaron con el inicio de la Revolución Mexicana en 1910.



En la peor época del régimen porfirista México tenía “paz”, pero el precio incluía la tiranía y la supresión, supresión de toda forma de manifestación y organización, la misma supresión que significó masacre para las y los “huelguistas”; masacre perpetrada por la propia presidencia de la república. En su claro afán de “Paz, orden y progreso” como lema utilizado por Porfirio Díaz durante sus años de dictadura.



¿Gobierno del cambio?


El tiempo ha demostrado que la clase trabajadora fue traicionada por los actuales gobernantes, al mantener la misma actitud que sus antecesores. El claro ejemplo lo da el gobernador del Estado de Oaxaca: Gabino Cué, un personaje que hacía alarde sobre un cambio verdadero en la forma de gobernar dentro de la entidad.

Un cambio que desde su campaña política impulsó con el lema “Paz y progreso” haciendo apología del propio slogan político que utilizó el dictador Porfirio Díaz.

El señor Gabino Cué, tuvo que traicionar sus intenciones de un “buen gobierno” o un gobierno de “izquierda”, desde el momento que mantuvo intocables a los autores intelectuales y materiales de los asesinatos, torturas, desapariciones y más atrocidades de lesa humanidad cometidos contra la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca y contra el magisterio digno de la sección 22, durante el paro y las movilizaciones sociales ocurridas en el año de 2006.



Gabino Cué y el gobierno federal actúan de la misma manera que los peores regímenes políticos, toda vez que pretenden imponer la “paz” echando mano de la estrategia militar y policiaca para perseguir, criminalizar, torturar y encarcelar a luchadores sociales. Tal como ha ocurrido en los últimos días del mes de octubre, en donde detuvieron a cuatro profesores de la sección 22 (Othón Nazariega Segura, Roberto Abel Jiménez, Efraín Picazo Pérez y Juan Carlos Orozco Matus), quienes se encontraban en su férrea lucha por la abrogación de la “reforma educativa” y de las “reformas estructurales”; además que dichos docentes, como una gran capa del magisterio al que han bautizado de disidente desde la participación que tienen en diferentes comunidades se oponen a diversos devastación de trasnacionales contra el territorio y los recursos naturales. Luchas dignas que las bases democráticas de la CNTE junto a organizaciones sociales, han librado en los diferentes Estados de la república, con la finalidad de evidenciar a un sistema de gobierno que ha optado por defender a la clase parasitaria en el poder: la burguesía.



El gobierno federal y estatal en su clara desesperación intentan dar lecciones de escarmiento al magisterio. Giran órdenes de aprehensión contra dirigentes sociales, magisteriales y estudiantiles para acallar la ola de protestas. Las “autoridades educativas” por su lado han decidido imponer una serie de evaluaciones a las y los docentes, con el claro objeto de encontrar justificaciones para los despidos masivos que podrían avecinarse. El magisterio, el estudiantado y las organizaciones sociales saldrán a las calles toda vez que el gobierno pretenda despojarnos de derechos laborales y humanos. Toda vez que se tengan que defender los sueños de una vida digna, igualitaria y justa entre quienes habitamos este país, consolidándola como lo legítima que es ante los ojos del mundo.