MÉXICO: LAS DIRECCIONES REFORMISTAS SALVAN EL PELLEJO A CALDERÓN

El presente documento fue emanado de una asamblea realizada el 5 de noviembre del 2011 por los que integramos estos esfuerzos organizativos y simpatizantes del mismo.
Este análisis se realizó antes de la elección interna por parte de la "izquierda" electoral. Creemos importante considerar el hecho de que si AMLO pudo llegar a ser candidato, no fue gracias a la movilización de las masas o de alguna acción que demostrara la fuerza que su movimiento puede llegar a aglutinar; pensamos que se debió fundamentalmente a los acuerdos con las diferentes corrientes del PRD. Esta hipótesis se nos confirmó al enterarnos de que Marcelo Ebrard es ahora el jefe de campaña de Obrador. Este quizás sea el primero de una serie de acuerdos, que en un futuro muy cercano se revelaran, inclusive no es tan descabellado, el que ya se tenga de antemano el candidato a la gubernatura al DF para el próximo periodo.
Dentro de nuestras perspectivas avizoramos que, el ala de derechas dentro del PRD fungiría como caballo de Troya dentro del movimiento de AMLO, y este animal viene cargado de las más fétidas encomiendas del PAN-PRI-PANAL. Con amigos así, quien necesita enemigos...

Una de las diferencias políticas más claras con la dirección de Militante desde el 2007 era su caracterización del periodo de la lucha de clases como “revolucionario”. Para los marxistas la caracterización del periodo es una parte crucial, pues de ella se desprenden las consignas y las tácticas que ha de emplear la organización. Saber qué terreno se está pisando es indispensable para analizar los pasos siguientes.

Para nosotros fue crucial el debate político para homogeneizar criterios y señalar la situación política como “pre-revolucionaria”. Haciendo un poco de memoria, para apoyar nuestra caracterización nos remontamos a la movilización del 30 de julio del 2006 con más de 3 millones de personas contra el fraude electoral, los acontecimientos en Oaxaca y la formación de la APPO, las movilizaciones de los mineros y los enfrentamientos con la PFP, los sucesos en el pueblo de San Salvador Atenco y la convocatoria de la “Otra Campaña”, por mencionar tan solo algunos de los principales acontecimientos de aquel año. Todas estas luchas, diferenciadas artificialmente por sus direcciones, lucharon de manera dispersa, dividida y aislada, y fueron derrotadas de la misma forma.

No se puede negar que las bases han intentado empujar un proceso de unidad en diferentes momentos de la lucha, pero las cúpulas sindicales y de los movimientos han hecho de la consigna de la “unidad” un discurso muy vacío de contenido, priorizando los acuerdos en la cúpula que a cada momento son desconocidos por una u otra parte.

El SME en la encrucijada


La lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas resulta clave para comprender la gran tragedia de la clase trabajadora. A partir del decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro, nunca en la historia contemporánea del movimiento obrero un gremio había obtenido tal cantidad de apoyo y solidaridad logrando canalizar a un importante sector del descontento popular. Una serie de agravios de distintos contingentes del movimiento obrero y popular esperaban expresarse a través de la lucha del mexicano de electricistas. Obradoristas, mineros, maestros, campesinos, indígenas y estudiantes a nivel nacional, albergaban la esperanza de que este podía ser el detonante de un movimiento que por fin pudiera ajustar las cuentas pendientes con el gobierno espurio. No era para menos, el simple hecho de arrojar a la calle a más de 44 mil trabajadores no tenía un antecedente de una afrenta con esa magnitud.

Fiel a su política Calderón había decidido confrontarse de manera directa con uno de los contingentes obreros que durante mucho tiempo había estado mostrando el músculo, para presumir su fuerza, pero la realidad concreta nos ha venido mostrando que de poco te sirve tener esa gran capacidad de combate si el cerebro obstaculiza tus movimientos. El problema del SME, antes y después del decreto de extinción, nunca ha sido su fuerza; el problema central para la lucha electricista durante décadas es tener a una dirección conciliadora y sumisa ante los ataques del Estado. Se podría decir en nuestra contra que ningún otro movimiento ha realizado la cantidad de acciones y llamados a la lucha como el SME; a lo que contestaríamos en nuestra defensa que de nada te sirven mil marchas, cien plantones, un millón de mítines, decenas de controversias constitucionales, decenas de miles de amparos, 44 mil afiliados, y un largo etcétera, si de antemano, la preparación de tu estrategia de lucha nunca se plantea de manera real, una confrontación abierta con el régimen; aunque heroica, abnegada, y ejemplar ha sido la resistencia de la base electricista en esta lucha, el nivel de respuesta no es ni siquiera comparable en fuerza al tamaño de la agresión del gobierno.


La culpa de ello no es de ninguna manera responsabilidad de la base trabajadora, que aunque sumamente despolitizada y acostumbrada al verticalismo en la toma de decisiones, ha dado muestras una y otra vez para hacer una gran cantidad de sacrificios persiguiendo sus demandas. La base trabajadora ha salido a luchar, a pesar, e inclusive en contra de los deseos de su dirección. El callejón cada vez más estrecho y peligroso por el que se ha conducido a la resistencia electricista, ha desembocado en una disminución muy notable de la participación del trabajador de base, la búsqueda de salidas individuales ante las apremiantes necesidades inmediatas está consumiendo la capacidad de de movilización

La solución al problema electricista está muy alejada de resolverse aisladamente, ahora depende de factores sociales mas allá de los que el SME puede controlar. La burocracia sindical parece tenerlo presente, por lo que, fiel a su tradición oportunista, intenta obtener cobijo en la izquierda con la OrganizaciónPolítica de los Trabajadores y el Pueblo en caso de que el descontento popular se desborde por las calles en un escenario de crisis electoral; pero debajo de la mesa, y en algunos casos muy abiertamente, coquetea y se acaricia con el PRI, con personajes como Enrique Peña Nieto y Elba Esther Gordillo Morales para mendigar una limosna que ofrecer a la base SMEita como solución.

Ante este escenario surge la pregunta de cómo ha sido posible que la dirección del sindicato haya podido desmovilizar una y otra vez a los electricistas. No se puede negar que dentro de amplios sectores de la base existe una confianza ciega en la dirección. Pero también subterráneamente y silenciosamente un todavía pequeño sector de trabajadores comienza a elaborar sus propias conclusiones y sus acciones tienden a empujar hacia la izquierda; dicho proceso es contradictorio y tiene avances y retrocesos, por citar algunos ejemplos: las divisiones de Necaxa, Lechería y Agencias Foráneas han realizado acciones independientes a los acuerdos de la cúpula en las cuales se ha podido observar un mayor grado de combatividad.

Trotsky explicaba en su documento Clase, partido y dirección las complejas relaciones dialécticas que median en ese tipo de procesos históricos: “Al igual que los liberales, nuestros sabios admiten tácitamente el axioma según el cual cada clase tiene la dirección que merece. En realidad, la dirección no es, en absoluto, el "simple reflejo" de una clase o el producto de su propia potencia creadora. Una dirección se constituye en el curso de los choques entre las diferentes clases o de las fricciones entre las diversas capas en el seno de una clase determinada. Pero tan pronto como aparece, la dirección se eleva inevitablemente por encima de la clase y por este hecho se arriesga a sufrir la presión y la influencia de las demás clases. El proletariado puede "tolerar" durante bastante tiempo a una dirección que ya ha sufrido una total degeneración interna, pero que no ha tenido la ocasión de manifestarlo en el curso de los grandes acontecimientos. Es necesario un gran choque histórico para revelar de forma aguda, la contradicción que existe entre la dirección y la clase. Los choques históricos más potentes son las guerras y las revoluciones. Por esta razón la clase obrera se encuentra a menudo cogida de sorpresa por la guerra y la revolución. Pero incluso cuando la antigua dirección ha revelado su propia corrupción interna, la clase no puede improvisar inmediatamente una nueva dirección, sobre todo si no ha heredado del período precedente los cuadros revolucionarios sólidos, capaces de aprovechar el derrumbamiento del viejo partido dirigente. La interpretación marxista, es decir dialéctica, y no escolástica, de las relaciones entre una clase y su dirección no deja piedra sobre piedra de los sofismas legalistas de nuestro autor.”

López Obrador. Un político del stablishment que no obedece

En el mismo entendido, no se puede negar el tremendo grado de simpatías que sigue conservando AMLO entre una muy amplia capa de la población y de los trabajadores. Sin duda alguna su gira por todos los municipios del país, la lucha contra la privatización de PEMEX, contra la carestía de la vida, sus pronunciamientos en apoyo a diversas luchas como la de los rechazados, la de los mineros y los electricistas, su lucha contra la extrema-derecha del PRDismo, su consolidación como figura emblemática del PT y Convergencia, la tradición caudillista existente entre amplios sectores de las masas en nuestro país, pero sobre todo, la ausencia de una organización con una firme presencia en las masas y sus luchas cotidianas, le han permitido consolidar un amplio apoyo entre la población de más escasos recursos en nuestro país.


Negar este hecho seria un error garrafal para cualquier activista revolucionario que verdaderamente intente llegar a las masas y ganarlas a una política revolucionaria. Obrador se ha vuelto uno de los personajes públicos que es reconocido por mantener una lucha -por lo menos a nivel del discurso- abierta contra el régimen surgido del fraude electoral del 2006.

Andrés Manuel López Obrador, parece haberse resignado desde hace tiempo al robo de la silla presidencial que realizó Calderón. La gran capacidad de convocatoria con la que cuenta ha sido utilizada de manera caudillista, sujetando de pies y manos a las masas cada vez que éstas han salido de manera masiva a luchar contra el régimen; de un tiempo para acá, parece que su atención se ha centrado en una lucha meramente electoral que ha arrojado resultados negativos, a excepción de Oaxaca, aunque de nueva cuenta le han dado la espalda como tantos otros apoyados por el tabasqueño, donde el gobernador Gabino Cué se desentendió a la primera de cambios. Desde hace algunos años el trabajo del “presidente legítimo” se ha centrado única y exclusivamente en la organización de comités que promuevan el voto de cara al 2012. Es de esta forma como ha surgido un nuevo membrete para el movimiento obradorista que en 5 años ha cambiado de nombre a los referentes organizativos que se aglutinan en torno a su persona, pasando de “Convención Nacional Democrática”, “Gobierno Legitimo”, “Movimiento en defensa del petróleo” “Casas del Movimiento” y ahora Movimiento de Regeneración Nacional “MORENA” que es la plataforma electoral de AMLO para las elecciones presidenciales del 2012.

Para los marxistas está claro que AMLO es un político reformista, defensor de un “estado de bienestar” y un capitalismo con rostro humano, su programa puede bien caracterizarse de nacionalista burgués y sus métodos de movilización y toma de decisiones son verticales.

Pero la discusión no termina ahí, para nosotros es sumamente claro que él no representa los intereses de la clase obrera, y su política se basa en un intento de conciliación de clases; llamarlo político burgués tampoco es correcto, ni por su extracción de clase, ni por la composición de clase de su movimiento, su programa intenta democratizar al capital al igual que lo intentaron los socialdemócratas y los estalinistas en todo el siglo pasado.

La discusión no es para nada sencilla, tampoco nueva, lo que la hace única son las circunstancias que rodean a Obrador. Qué posición hay que tomar de cara a su movimiento, al proceso electoral y ante la que parece la inminente derrota electoral de la que será victima. Antes de entrar en la discusión electoral es importante señalar algunos de los principales acontecimientos que serán determinantes en los resultados del mismo.

Una serie de contrarreformas han venido aprobándose desde la llegada de Calderón a los pinos, el documento sería muy extenso si intentáramos hacer un recuento de la cantidad de golpes que ha asestado con la anuencia de la mayoría de los partidos del congreso. La seguridad Social, la educación, los derechos humanos, los derechos laborales, la estructura del ejército y marina, los medios de comunicación masiva, las telecomunicaciones, los energéticos, las reformas políticas, el aparato de “Justicia” y un largo etcétera han sufrido una serie de regresiones que tienden a consolidar un régimen autoritario con el fin de consolidar un capitalismo salvaje, llamado hoy en día neoliberalismo.

Destacan al momento de escribir estas líneas, la reformas a la ley de seguridad nacional, la reforma a la ley federal del trabajo y la reforma política, cada una de ellas merece un análisis a fondo, nos limitaremos a señalar que son esos tres frentes sobre los que Calderón plantea asestar un último golpe fulminante a la clase trabajadora.

Todo este proceso ha estado acompañado de una creciente en la espiral de violencia generado a partir de la llamada “guerra contra el narco” que ha costado la vida a más de 50 mil personas y que sigue en aumento conforme avanzan los días; esto, a su vez, ha sido acompañado de un incremento desmedido en el gasto militar y en seguridad publica, provocando un incremento brutal de la cantidad de efectivos militares y de policías federales llegando a niveles nunca antes conocidos en la historia de nuestro país. De la mano del incremento de quejas a las violaciones a los derechos humanos por parte de las fuerzas castrenses, observamos un nuevo auge del uso de las fuerzas represivas en la resolución de conflictos sociales, el resurgimiento de grupos paramilitares en diversas zonas del país. El asesinato de políticos de diferentes partidos, muy probablemente ligados a diferentes grupos del crimen organizado, es una pequeña muestra de cómo se están resolviendo los conflictos que se originan a partir de la disputa de las plazas y zonas de transportación de la droga.

Sicilia, en las garras de Lucifer

El movimiento por la paz con justicia y dignidad tiene sus inicios en el asesinato del hijo del poeta Javier Sicilia, por primera vez la ola de violencia tocaba a un personaje con el suficiente poder mediático para captar la atención de la sociedad. Un importante movimiento contra la guerra de Calderón parecía gestarse, la primera manifestación en el mes de abril, logró aglutinar a una impresionante cantidad de personas en Cuernavaca, Morelos y en menor escala en varias ciudades del país, para el 8 de mayo se preparó una segunda movilización en donde la cantidad de gente volvió a llenar el zócalo capitalino y varias plazas en el país.

Dicho movimiento ha tenido una debilidad desde sus origines, su extracción de clase pequeñoburguesa, ya que a pesar de contar con un respaldo bastante amplio del SME, de MORENA y del EZLN, por mencionar tan solo algunos de los principales referentes a nivel nacional, prefirió mantener una supuesta neutralidad política en cuanto a izquierda y derecha, reflejo de una conciliación de clases como táctica predilecta en la acción.
Sin embargo, estos acontecimientos mostraban un hartazgo que se sentía en la pequeña burguesía ante la situación de violencia producto de la guerra de Calderón. Miles de personas salieron a recibir la caravana en el norte del país, cientos de familias comenzaban a romper el miedo y denunciaban ante amplios auditorios la tragedia que estaba ocurriendo en el país, desgarradores testimonios provocaban la indignación y la rabia de las personas que acudían a los mítines; Sicilia lejos de convertir el hartazgo en organización y movilización, prefirió llamar al consuelo y una serie de categorías abstractas que poco han servido para frenar el baño de sangre que sigue aumentando cada día.

El desconocimiento del pacto firmado en Cd. Juárez, la mesa de diálogo con el gobierno asesino y espurio de Felipe Calderón, el show mediático de los besos y abrazos a los oscuros personajes de la política, su constante rechazo a asumir una posición de confrontación con el gobierno, su desdén a las organizaciones de izquierda clasista, han provocado que en poco tiempo su movimiento haya perdido la mayor parte de la fuerza con la que logró nacer. Después de perder gran parte de su capacidad mediática y de movilización, el gobierno vuelve a darle el mismo trato que a todos los demás, respondiendo con burlas y afrentas a las exigencias de justicia.

Un importante espacio de lucha contra la guerra de Calderón se ha perdido por lo menos a corto plazo, sin embargo algo quedo demostrado: los trabajadores y un sector muy grande de la pequeña burguesía están “hasta la madre” de la decadente situación en la que se encuentra el país. El MPJD dejó en su camino por todo el país un importante potencial de lucha contra la guerra, un ejemplo de ello lo representa Cd. Juárez el cual, a pesar de ser el epicentro del dolor como lo llamo Sicilia, salió de manera masiva el 9 y 10 de junio, rompiendo la política del terror a la que ha sido sometida la ciudad fronteriza.

El poeta parece navegar si un rumbo fijo y sin un plan de lucha mas allá del diálogo con Calderón, probablemente intente retomar la movilización de nueva cuenta para obligar al gobierno a cumplir con las mínimas demandas que el gobierno rechazó, Lo evidente es que en muy poco tiempo, producto de sus errores, ha perdido a una importante cantidad de sus aliados y está en duda si querrán regresar al “arca de Noe”.


Por otro lado no está muy claro cuál es la apuesta del MPJD de cara al 2012. Pareciera que el movimiento tiende a impulsar una “candidatura ciudadana” con un candidato de “unidad nacional” que pueda salvar al país de las elecciones de la “ignominia”, de ahí la insistencia por la aprobación de la reforma política la que cuenta con el respaldo del PAN, todo indica a que el MPJD también plantea pelear en el terreno electoral desde una posición “neutral” que necesariamente lo llevará más a la derecha de lo que actualmente se encuentra.

Otra probabilidad es que llame al voto nulo o al abstencionismo en caso de no poder conseguir un candidato para el 2012; es muy probable que en dicha táctica cuente con el apoyo del EZLN el cual ha se ha mantenido relativamente cercano al poeta y el cual también es partidario de dicha política. Parece que poco le interesa al poeta y a su grupo de notables que estemos arribando a una elecciones con mas de 200 mil militares en las calles y que las decisiones fundamentales sobre el cambio de persona en la silla presidencial se esté decidiendo entre el imperialismo norteamericano, los grandes monopolios de la comunicación, los carteles de la droga y los empresarios más destacados de este país, ya que para el no se trata de una cuestión política si no moral y ética.

Las elecciones del 2012 y la poción mágica para todos lo males.

Los marxistas no somos abstencionistas ni electoreros. La posición con respecto a las elecciones varía dependiendo de las condiciones concretas por las que atraviesa la lucha de los trabajadores. Al respecto, en la historia del partido bolchevique encontramos que en determinadas circunstancias se llamó a boicotear a la DUMA, y en posteriores se llamó a votar para elegir candidatos obreros, en determinado momento se llamó a crear la constituyente y posteriormente se llamó a su disolución.

Para nosotros a diferencia de los reformistas y los socialdemócratas, las elecciones no son un fin, si no uno de tantos medios para avanzar en la lucha revolucionaria. Sin duda alguna la polarización y el descontento social pueden encontrar en la coyuntura electoral –que no es lo mismo que en las urnas- una de las últimas oportunidades para dar un giro de 180º a la situación. Los reformistas y la burguesía lo saben muy bien, entienden que el enojo, permanece ahí y que ha crecido en estos últimos años, por lo cual necesitan de un medio que les permita liberar de presión a la olla y evitar de esa forma un desbordamiento de la rabia.
El ambiente es ya de pre-campaña, la izquierda electoral ha entrado en la lógica de la sucesión presidencial sin siquiera analizar el terreno por el cual intentará transitar, sin garantías mínimas para el desarrollo de elecciones democráticas.

AMLO vs. Chuchos-Ebrard

Si en 2006 con mejores condiciones se consumó un escandaloso fraude electoral, qué podemos esperar ante un panorama mucho más desolador. AMLO no la lleva nada fácil para ser candidato de su propio partido, tiene que vencer la mano del PAN, del PRI y de Elba Esther Gordillo que harán todo lo posible para evitar que logre ser candidato por parte del PRD; los Chuchos y Ebrard actuarán como un caballo de Troya para este fin. Existe un antecedente directo de un proceso electoral en el PRD cuando Alejandro Encinas fue derrotado en la candidatura a la presidencia de su partido debido a la injerencia del PRI y PAN en varios estados y a que los tribunales federales le otorgaron la presidencia a Jesús Ortega.

Algo esta claro, el no haber enfrentado a tiempo a la derecha de su partido puede tener un costo muy alto para el peje. No hay un sólo gobernador perredista que le haya mostrado su respaldo, a pesar de que muchos de ellos llegaron gracias a su apoyo. A nivel del aparato, con senadores, diputados, jefes delegacionales, presidentes municipales y diputados locales, parece que Obrador está en minoría frente a Ebrard. Si AMLO acepta las reglas del juego que le imponga el aparato del partido seguramente estará condenado a la derrota.

Es casi imposible que Obrador pueda ganar la elección presidencial sin ser candidato del PRD; pese a que este partido se ha venido vaciando en los últimos años aun sigue teniendo una muy fuerte maquinaria electoral, Y probablemente por este motivo tampoco Obrador ha abandonado dicho partido. Existe también la posibilidad de que decida avanzar sin el PRD en la carrera presidencial, apoyándose en Convergencia, PT, MORENA, probablemente en la OPT y demás movimientos y organizaciones sociales que le brindaran su respaldo en la candidatura. Ante este panorama las condiciones del triunfo electoral serían más difíciles todavía; pero esto podría permitir, que al momento de luchar en las calles, el movimiento no tenga que arrastrar el lastre de la dirección burocrática de derechas del PRD. Obrador parece querer evitar la lucha en las calles con la coyuntura electoral por que intenta llegar a un acuerdo con Ebrard y los Chuchos para que el proceso de selección de candidato sea lo más tranquilo posible.

El dinosaurio más vivo que nunca

El enemigo más poderoso en la elección presidencial es el imperialismo norteamericano, sólo permitiría la llegada de Obrador en un ambiente donde las masas desborden las plazas y esté dispuesto a ceder que su patio trasero no sea gobernado por alguien que ellos hayan elegido.

Todo parece indicar que los imperialistas ya eligieron a su candidato en México, por ello Calderón corre presuroso a gritar en Estados Unidos que el PRI quiere pactar con el narco como si al imperialismo norteamericano le interesara en verdad el tema. A la burguesía mexicana parece no desagradarles la opción que el imperialismo ha seleccionado, y se han comenzado ya a preparar una nueva transición pactada entre los dos partidos tradicionales de la burguesía en nuestro país. No hace mucho la antigua presidente del PRI, Beatriz Paredes les recordaba a los panistas y a Calderón que si habían podido llegar a la presidencia había sido gracias al apoyo del PRI, tal parece que pese a su enojo el espurio tiene que regresar el favor.

El PRI parece imparable en su andanada hacia la silla presidencial, de 32 estados, el PRI gobierna 19, el PAN 6, el PRD 4, y la coalición PRD-PAN gobierna 3 estados, la gran mayoría de los municipios del país y la mayoría de los principales distritos electorales en cuanto a votos se refiere son también dominados por el PRI; aunado a ello dominan la cámara de diputados, de un total de 500 diputados tiene actualmente 237, seguido de 143 del PAN, 71 del PRD, 21 del PVEM, 13 del PT, 9 del PANAL y 6 de Convergencia.

Esto sin duda alguna se debe a la gran capacidad corporativa con la que aun cuenta dicho partido tanto en el campo como en la ciudad. Otro factor es el elevado abstencionismo que ha sido la constante en cada una de las elecciones, la vieja maquinaria del acarreo, la compra de votas, la coacción, la utilización de recursos públicos, el condicionamiento de votos y todos los viejos trucos que el dinosaurio ha perfeccionado a lo largo de la historia, parecen haberse aceitado de nuevo.

Pero por debajo de las apariencias el dinosaurio se muestra como un gigante con pies de barro, en cada uno de los estados y de las elecciones donde ha resultado triunfante, el ganador indiscutible ha sido el abstencionismo; dicho fenómeno ha sido más notorio desde el fraude electoral del 2006, en las pasadas elecciones a gobernadores tres estados rondaron en el 60%, por ejemplo, Chihuahua, Tamaulipas y el Estado de México. El PRI gobierna sobre una población temerosa, apática y molesta con el sistema democrático burgués que poco ha hecho para cambiar las deplorables condiciones de vida.

El abstencionismo mantiene un crecimiento constante y sostenido desde las elecciones de 1988, inclusive en la pasada elección presidencial del 2006, 4 de cada 10 electores no acudieron a votar por ninguno de los candidatos. Este dato tiene muy preocupados a la clase gobernante que por un lado se favorece de que la gente no salga a votar, pero por el otro sabe que no goza de legitimidad y existe un profundo, aunque atomizado, descontento de millones de personas que no ven una opción de cambio en votar o no votar.

La reforma política y la de seguridad nacional, parecen ser los mecanismos con los cuales la burguesía intentará acallar el descontento en las próximas elecciones presidenciales. Poco o nada han hecho los partidos y personajes de la izquierda electoral para evitar la aprobación de las mismas, resignados y temerosos de convocar a un movimiento que pueda rebasarlos prefieren adoptar una posición sumisa y aceptan jugar un juego donde todo les es desfavorable. Incapaces de llamar a luchar sólo provocan una mayor desconfianza en los indecisos y con ello, lejos de ganar el voto de los abstencionistas, los alejan.

Nos dirigimos a las urnas, pero antes hay que pasar por un matadero, los dirigentes insisten que es el único camino, que si salimos vivos podremos iniciar con la transformación profunda del país, que acabará la guerra, que los militares regresaran a los cuarteles y que ahora sí, ya por fin nos toca la de ganar. Deberían habérselo dicho antes a los más de 50 mil muertos para que pudieran hipotecar su futuro, para que emitieran su voto de castigo, para que fueran concientes de su sacrificio en aras del bienestar venidero. Los muertos ya no pueden votar ni luchar, aunque seguramente si alguien les hubiera advertido que morirían probablemente hubieran preferido hacerlo en el combate por las transformación de este país, y no en un reten militar, en una narcofosa, o en un fuego cruzado.

Es menester aprender de la historia, en 2006 se dijo que contra el fraude llevaríamos adelante una lucha legal, civil y pacífica, que no se rompería ni un vidrio ni se pintaría una pared. AMLO llegó a admitir que sabía que con acciones de mayor contundencia hubiera sido posible vencer al fraude, sin embargo, argumentaba que él no sería responsable del derramamiento de una sola gota de sangre. Hoy es imposible volver hacia atrás en el tiempo, pero cabe hacernos la pregunta: ¿no hubiera sido mejor realizar acciones de mayor envergadura como la huelga general, la toma de oficinas y dependencias, el bloqueo de carreteras y avenidas, la toma de medios de comunicación? ¿Cuántas personas no se habrían salvado de morir si nos hubiéramos decido a impedir el fraude electoral?

Cómo no aislarnos de las masas sin perder los principios.

La realidad existe tal y como es y no como nos gustaría que fuera, mas a diferencia de los existencialistas, nosotros estamos convencidos de poder transformarla. El marxismo es la teoría de la praxis, Lenin decía al respecto que no existe teoría revolucionaria sin práctica revolucionaria y viceversa.

Un conjunto de organizaciones e individuos que se reivindican marxistas empiezan a sumarse a las filas del obradorismo, algunas de ellas probablemente con las mejores intenciones, muchos otras han sido viejas aliadas del reformismo en ya más de una ocasión, algunas otras comienzan a hablar de candidaturas obreras e independientes, sabedores de antemano de la nula posibilidad de triunfo se contentan con defender un programa revolucionario en la coyuntura electoral.

Por el otro extremo los abstencionistas y los promotores del voto nulo se alistan para iniciar campaña, en este sector cabe destacar la existencia de todos los matices políticos, tanto a izquierda como a derecha, y el pluriclasismo que habitualmente compone a dichos agrupamientos.

Reconocemos que en lo inmediato, ningún grupo revolucionario tiene la fuerza, ni los cuadros, ni los recursos para lograr modificar la correlación de fuerzas inmediata; pero la perspectiva política basada en el análisis marxista nos plantea una crisis electoral donde las masas saldrán a luchar antes o posterior a las elecciones, y que justo en ese momento cuando los pequeños grupos podemos conectar con las masas y sus dirigentes naturales con la condición de tener el programa y las consignas que logren conectar, previo, durante y después del resultado de la lucha, saber corregir aquello en lo que nos equivocamos, y medir el pulso de manera constante a los acontecimientos.

Lenin debatiendo con los economicistas escribía en su celebre texto “¿Por donde empezar”: “En 24 horas se puede modificar la táctica de agitación en algún problema especial, se puede modificar la táctica de realización de algún detalle de organización del partido, pero cambiar, no digamos en 24 horas, sino incluso en 24 meses, el punto de vista que se tenga sobre problema de si hace falta en general, siempre y absolutamente, la organización de combate y la agitación política entre las masas, es cosa que sólo pueden hacer personas sin principios. Es ridículo hablar de situación distinta, de una alternación de periodos: el trabajar para que se cree una organización de combate y se lleve a cabo una agitación política es obligatorio en cualesquiera circunstancias "grises y pacíficas", en cualquier período de "decaimiento del espíritu revolucionario". Y más aún: precisamente en tales circunstancias y en tales periodos es especialmente necesario el trabajo indicado, porque en los momentos de explosiones y estallidos es ya tarde para crear una organización; la organización tiene que estar preparada, para desarrollar inmediatamente su actividad. "¡Cambiar de táctica en 24 horas!". Más para cambiar de táctica hay que empezar por tener una táctica, y si no existe una organización fuerte, iniciada en la lucha política en cualquier circunstancia y cualquier período, no se puede ni hablar de un plan de actividad sistemática, basado en principios firmes y aplicado rigurosamente, único plan que merece el nombre de táctica.”

Ante este panorama necesitamos ser lo suficientemente audaces para exponer nuestras ideas al aun pequeño sector sobre el que tenemos alguna influencia, ello pasa por reconocer que no podemos tener por el momento una política de masas en tanto nuestras pequeñas fuerzas no nos permiten llegar aun a millones de personas; sin embargo si logramos influir con nuestra política en los sectores donde mantenemos influencia, estaremos asegurando una ruta a mediano plazo hacia una política de masas.

El Comienzo de cara a las elecciones.

Lo primero que tendríamos que dejar claro es que nuestra política no se determina por las elecciones ni se acaba en las mismas, ante dicha coyuntura es igual de importante levantar una política, de la misma forma que lo hemos hecho en torno a la lucha electricista, en torno al conflicto en San Juan Copala, en torno a la lucha de la CNTE, al respecto de la militarización y las drogas.

Si bien es cierto que existen coyunturas más importantes que otras, las elecciones nunca han sido el reflejo del nivel de lucha de clases existente, más bien suelen ser una especie de fotografía que refleja determinados rasgos, pero que se presenta incompleta para un análisis a fondo. Lo relevante de la coyuntura electoral no destaca por el hecho de quién gobernará al país los próximos 6 años, si no las condiciones de lucha que pueden emerger de dicho proceso y el nivel de organización y combatividad que pueda alcanzar el movimiento a raíz de la lucha contra el inminente fraude que se prepara no contra Obrador sino contra las masas.

La prioridad en ese sentido no es la de confrontarnos con aquellos trabajadores, campesinos, estudiantes o jóvenes que honestamente creen que AMLO resolverá sus problemas, la tarea inmediata es explicarle que de llegar las elecciones en estas condiciones sus aspiraciones de transformación por la vía del voto serán de nueva cuenta burladas, antes de emitir su sufragio. Ya que de no existir un poderoso movimiento en las calles que se anticipe al fraude y logre arrebatar una serie de demandas a la burguesía para tener un mínimo de condiciones electorales, la victoria de Peña Nieto podría darse como un hecho.

Nosotros reivindicamos un programa clasista y revolucionario en la coyuntura electoral, pero al no existir éste como un referente de masas, tampoco podemos decir a los trabajadores que no voten porque no existe una alternativa de clase. Habrá quien intente aventurarse a una candidatura obrera e independiente pero en nuestro caso nos reservamos a estudiar los objetivos tácticos que persiga la misma, si dicha candidatura se plantea como un mecanismo para dedicarse a denunciar al Peje como un agente de la burguesía es evidente que se aislará de las masas y será visto de manera negativa por amplios sectores del movimiento obrero. No se puede realizar la tarea 5 minutos antes de entrar a clases, si no hemos logrado arrancar la influencia del reformismo en el movimiento obrero y popular, en décadas de trabajo, la coyuntura electoral no se plantea como un espacio oportuno en el cual librar el “combate a muerte” contra los agentes del reformismo.

En cambio si dicha candidatura surgiera como un mecanismo que apueste por lograr un movimiento contra el fraude en las calles previo a las elecciones, exigiendo una serie de reivindicaciones, manteniendo una actitud camaraderil con las bases del movimiento obradorista, desnudando la trampa en la cual nos están llevando, llamando a marchar separados pero golpear juntos a la maquinaria de guerra electoral del PRI y del PAN, mostrando que los marxistas no somos sectarios y que estamos dispuestos a apoyar a AMLO si este en realidad quisiera impulsar una lucha a fondo contra el gobierno Calderonista defendiendo un programa clasista en el discurso y en la práctica.

Obviamente Obrador nunca haría eso pero dicha táctica nos permitiría desnudar su reformismo ante sus propias bases, en un momento en donde las masas seguramente comenzaran a girar a la izquierda. La clave es no ver en Obrador un enemigo de clase si no como un obstáculo para llegar a las masas. Lenin y Trotsky tienen una gran cantidad de textos al respecto de la posición de los marxistas ante fenómenos similares en libros como “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo”, “Una escuela de estrategia revolucionaria” y en el compilado de textos de “La lucha contra el fascismo” por citar tan solo algunos.

Esto no es de ninguna manera “la receta secreta”, en el Comienzo hemos sido enemigos desde nuestros orígenes a los dogmatismos cuasi-religiosos de quienes plantean tener la verdad absoluta en cuestiones tácticas y programáticas, habrá que estudiar de manera detallada como vayan girando los acontecimiento y ver si AMLO logra ser candidato por parte del PRD, esto en una primera instancia.

Es importante comenzar a delinear un programa de lucha de cara a las elecciones en donde pongamos como eje principal la movilización en las calles antes, durante y después de la votación para la sucesión presidencial.