¿Estado de excepción en México?


Colaboración: El Tribuno Popular
La política oficial aclama y predica la defensa del Estado de Derecho; en su nombre se llevó a cabo la represión en Atenco; en nombre de la legalidad y el orden la Policía Federal apresó a cientos de estudiantes para terminar con la huelga universitaria de 1999; en su nombre hoy Felipe Calderón ordena al ejército tomar las calles de su propio país y declaró una “guerra contra el narcotráfico” en la que en realidad se acribilla a la población civil. Qué es, pues, el Estado de Derecho y qué significa vivir en un Estado de excepción. ¿A cual de los dos corresponde la situación política y social de México?

El Estado de Derecho es un ideal que debe ser realizado por los diferentes órdenes jurídicos; se integra por un conjunto de principios, criterios y normas de validez, de tal manera que al ser violados la situación no puede catalogarse como orden jurídico. Joseph Raz sostiene que:

 “El Estado de Derecho significa literalmente lo que dice…que la gente debe obedecer el derecho y regirse por él…tiene dos aspectos: 1) que las personas deben ser regidas por el derecho y deben obedecerlo y 2) que el derecho debe de ser de tal manera que la gente pueda ser guiada por él…tiene que ser capaz de guiar el comportamiento de sus súbditos.”

A ello habría que agregar que las autoridades no podrán actuar ni hacer más allá de lo que la norma le tenga permitido, y el particular podrá hacer todo lo que no esté prohibido. En resumen, su premisa básica es la legalidad, el actuar conforme a derecho. Pero ¿qué sucede cuando el mismo orden jurídico prevé su suspensión, su interrupción calculada?

Esta es la paradoja que envuelve al Estado de excepción, es una norma que permite la suspensión de su propio orden jurídico, incluyendo las garantías individuales de los ciudadanos (es decir, sus derechos fundamentales), pues representan una traba para que el Estado pueda actuar en una emergencia; además dota al poder ejecutivo de “plenos poderes”, es decir, borra las fronteras de la división de poderes y permite al ejecutivo emanar decretos con fuerza de ley (recordemos el decreto de extinción de Luz y Fuerza del centro). Se trata pues, en palabras del Carl Schmitt, de:

 “[…] una situación ajurídica, en la que el ejecutivo – es decir, la autoridad militar interventora- puede proceder sin tener en cuenta las barreras legales, conforme lo exija la situación de las cosas, en interés de la represión del adversario. A pesar de su nombre el derecho de guerra no es, en este sentido, derecho ni ley, sino un procedimiento dominado especialmente por un fin fáctico, en el que la regulación jurídica se limita a precisar en cuales entra en acción”.

 Esta situación puede tener diversos nombres: estado de sitio, estado de emergencia, dictadura constitucional, martial law, derecho de guerra o estado de excepción. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos contiene en su artículo 29 esta figura jurídica, sin embargo, establece que la suspensión temporal de las garantías individuales debe ser previamente aprobada por el Congreso de la Unión.

Actualmente el gobierno de Felipe Calderón ha emprendido diversas acciones contra el narcotráfico y ha declarado que nos encontramos en un “estado de emergencia” (o como acabamos de ver, en realidad es un Estado de excepción) y por lo tanto se hace necesaria irrupción del ejército y la marina en la vida civil para combatirle. Jurídicamente es una contradicción ya que al ser el narcotráfico un delito del fuero común, quien está facultado para actuar es la policía, ya sea municipal, estatal o federal. Y el organismo encargado de darle seguimiento en el ámbito administrativo es la Procuraduría General de Justicia. En este contexto nuestro sistema jurídico ya tiene delimitada la forma de actuar para estos casos, pero las medidas del gobierno de Calderón se están colocando fuera del orden jurídico constitucional.

No conforme con las acciones tomadas, el ejecutivo llevó al Congreso de la Unión una iniciativa para reglamentar el artículo 29 constitucional, que plantea la suspensión de garantías individuales: la Ley de Seguridad Nacional.

En definitiva, nos encontramos ante un estado de excepción de facto, los asesinatos y la violación de garantías lo demuestran, se trata de una figura jurídica que funciona para defender el sistema político vigente y asegurar su permanencia.





La conmoción en el mundo árabe.


Uno de los contextos históricos que preceden sin duda las insurrecciones actuales en los países del norte de África y el medio oriente, es el periodo de consolidación de las burguesías nacionales y el imperialismo. Como es sabido, la mayoría de estos países arrastran una historia de colonización intensa, marcada por el esclavismo y el saqueo a costa de las nacientes potencias europeas del siglo XIX. Así, por ejemplo el llamado “reparto de África” sentó las bases para la el dominio del imperialismo occidental que hasta nuestros días se ha fortalecido.
Diversas medidas económicas impuestas por potencias colonizadoras (Francia, Alemania, GB, España, Portugal y posteriormente EUA) generaron este fortalecimiento de las burguesías nacionales mismas que establecieron durante décadas, regímenes autoritarios y ambiciosos hundiendo cada vez más en la miseria a las poblaciones de los países colonizados.
La intervención de potencias imperialistas y de sus fieles aliados geopolíticos es la constante en cada episodio de insurrección, oleadas de violencia, guerra civil o caos social que se han generado en el mundo. Casos como el Genocidio en Ruanda en la década de los 90’s del siglo pasado, demuestran la hipocresía del sistema capitalista y la incapacidad de organismos como la ONU para la solución de conflictos humanitarios arguyendo a la situación de los conflictos tribales para mantener el caos y sacar el mejor provecho mediante intervenciones militares, invasiones y ataques armamentistas aparentemente justificados.  
Un rasgo que sin duda caracteriza a diversos países del Norte de África es su oleada de independencias entre los años 1950 y 1970. Libia, Túnez, Marruecos, y otras regiones no integradas como el Canal de Suez, Djibouti, o Yemen del Sur adquieren sus independencias. Este proceso tardío de consolidaciones nacionales resultó ser también un gran freno para el desarrollo de las fuerzas productivas en la mayoría de los países, lo que derivó también en un proceso de lento surgimiento de la clase obrera local. Aunado a las condiciones de precariedad laboral, miseria, pobreza, hambrunas, epidemias y diversas calamidades que azotan al pueblo africano, se encuentra el enorme peso de los intereses capitalistas por recursos naturales de importancia estratégica. En el pasado fueron el oro, el marfil y los diamantes, ahora es el petróleo y el gas natural.
La misma situación ocurre en los países del oriente medio, particularmente en la península arábiga y el Golfo Pérsico, donde Yemen, Bahréin, Irak, o la propia Saudí Arabia están dentro de los países con las mayores reservas probadas de petróleo.
Esta zona del mundo ha sido un tablero de maniobras internacionales fundamentales para el fortalecimiento del capitalismo y el desarrollo económico principalmente de Europa y EUA a costa de la polarización de las problemáticas sociales y el aumento de la pobreza que se demostró más con la reciente crisis económica. Por ello no es de extrañar que las condiciones para la insurrección estuvieran más que maduras y que la clase trabajadora, al igual que otros sectores no propiamente obreros, salieran a las calles para exigir las renuncias o destituciones de sus gobernantes en turno que durante décadas han servido a intereses extranjeros.
Algunos analistas internacionales descartan la supuesta intervención de organismos fundamentalistas como Al Qaeda, o la Hermandad Musulmana (ambas organizaciones llamadas de “resistencia islámica”) pero el islamismo, tan arraigado en estas poblaciones del mundo, es un factor más de dominación y control social, que ha resultado en una arma ideológica bastante efectiva y que ha tenido frutos espaciales concretos a través de por ejemplo la formación de la República Islámica de Irán, además de que es el principal motor del terrorismo individual que atemoriza a la vez que enajena a las poblaciones musulmanas ocasionando la pérdida de miles de vidas al año. La principal tarea respecto al fundamentalismo islámico no es aprobar la teoría de que es un movimiento anti régimen, sino brindar la mayor claridad política e ideológica que permita discernir entre redes de confusiones y verdaderas alternativas de cambio social. El mejor ejemplo de este tipo de estrategias religiosas e ideológicas es el régimen de Duvalier en Haití, que durante casi 20 años sumió a la población en altos niveles de superstición y enajenación con el llamado vudú, todo para contrarrestar el descontento social y el levantamiento de las masas, esta dictadura terminó en 1986 con una insurrección popular pero la situación de Haití, está por demás decirlo, no cambió en fondo más que de forma.
La situación de la diversidad étnica, cultural, ideológica y religiosa que impera en diversos países de la zona es también relevante, y no pretender medir con el mismo rasero cada uno de sus procesos es tal vez la mejor de las tácticas. Sin embargo hay cuestiones generales que la teoría marxista nos explica para identificar situaciones revolucionarias y encontrar las tareas a  realizar por parte de las capas más consientes del movimiento obrero.
La teoría de la revolución permanente no sólo explica el hecho de que en el acontecer mundial, los sucesos pueden comenzar en un territorio específico y extenderse de manera casi incontrolada hacia nuevos horizontes, sino que también explica que esta cuestión en ocasiones se da a través de los eslabones más frágiles de las cadenas del capitalismo. De igual manera, en los países ex coloniales, la principal estrategia de los marxistas revolucionarios no debe ser conseguir las medidas de corte democrático burgués, como la caída de las monarquías, dictaduras o la alternativa de la asamblea constituyente. Con esto no se intenta decir que estas medidas son pérdida de tiempo, está claro que son importantes pasos en la lucha por una democracia obrera, pero ante todo, el quehacer de las capas más consientes y de la vanguardia auténticamente revolucionaria deberá enfocarse en la lucha por profundizar la revolución y atestar golpes definitivos que debiliten el sistema capitalista hasta llegar a su derrocamiento. Medidas como la expropiación de los medios de producción, abolición de la propiedad privada, tomas de fábricas e instituciones bancarias, constitución de batallones populares, la formación de organismos de doble poder y ante todo la necesidad de no aislar el proceso revolucionario en un solo país son fundamentales para llevar la revolución a su profundización y extenderla a otras zonas del mundo.
Las insurrecciones populares sin precedentes a finales de 2010 e inicios del 2011 en Túnez, Egipto, Líbano, Libia, Siria, Yemen, Djibouti, Bahréin, entre otros países concluyeron con el gobierno en manos del ejército, formación de nuevas constituciones y la caída de diversos monarcas y dictadores. A través de estos acontecimientos está más que demostrado que la burguesía nacional es innecesaria para la realización de las tareas de la revolución democrática y un estorbo que debe ser derribado. No obstante, los socialistas no necesitamos asumir el papel mesiánico de representar la verdad indiscutible y dar instrucciones de cómo hacer la revolución. “Nosotros necesitamos dar a los obreros y a todo el pueblo una noción clara e inequívoca de por qué queremos la constitución de un gobierno provisional revolucionario, de cuáles son precisamente las transformaciones que realizaremos si mañana ejercemos una influencia decisiva sobre el Poder, en caso de que la insurrección popular ya iniciada tenga un desenlace victorioso.”(Lenin, Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática).  La participación de las masas es fundamental para tal objetivo y nuevamente, la ausencia de organizaciones proletarias dispuestas a profundizar la revolución y asumir la tarea histórica de encabezarla fue lo que no permitió  pasar de las medidas democráticas hacia las medidas socialistas.
Este tipo de acontecimientos, sólo confirman el hecho de que dentro de los marcos del régimen capitalista, ninguna lucha por una la revolución política puede triunfar, y que de no profundizar las insurrecciones llevándolas a la definitiva toma del poder por los sectores populares, lo único que tienen asegurado las masas son posteriores derrotas, la lucha es por llegar al socialismo o seguir en la barbarie.
También ha quedado demostrado, que las condiciones concretas de explotación e inhumanidad en que se encuentran diversas poblaciones, es una punta de lanza para la insurrección imprevista, que podrá llegar al poder incluso sin la presencia de un partido de la clase trabajadora, como lo ha demostrado la historia en otros tiempos y otros lugares. La tarea más inmediata a nivel internacional, es obtener conclusiones y lecciones de estos procesos, asumir una interpretación y una perspectiva, y aprender de los errores históricos.

El movimiento estudiantil de la Escuela Nacional de medicina y Homeopatía (ENMyH)


A través de una marcha que se efectuó el día 8 de Marzo del año en curso   desde la instalaciones de la ENMyH a dirección general se dejó ver el descontento de los estudiantes  por la designación del director de esa escuela, si bien el objetivo principal era el no reconocimiento del director a la vez que se demandaban mejorar algunas deficiencias que la escuela padece como son:  aumentar el acervo bibliográfico de la biblioteca, la construcción de un CENLEX, recuperación del terreno de Ticomán para la construcción de un nuevo edificio, abrir plazas para internado y servició social dentro del IMSS e ISSSTE y la reevaluación y acreditación de la carrera de médico cirujano y partero. En dirección general se formó  la comisión que entró a dialogar con la directora de esta casa de estudios, Yoloxochitl Bustamante Diez quien dijo que la democracia dentro del politécnico no es viable ya que se acerca tiempo la elecciones y dijo también que el director esta respaldado por marcos legales y que es imposible la destitución del mismo. 

¿Por qué leer…”El Estado y la Revolución” de Lenin?


“Sin perderse en utopías, Marx esperaba de la experiencia del movimiento de masas la respuesta a la pregunta de qué formas concretas habría de revestir la organización del proletariado como clase dominante y de qué modo esta organización habría de coordinarse con la “conquista de la democracia” más completa y más consecuente.”*
En la actualidad, ¿cual es el papel que juega el estado? Para ello los marxistas tenemos una respuesta aderezada con el ingrediente de la dialéctica. “El estado es producto y manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase”, esto lo expresa Lenin en el primer capítulo de este libro, de ahí saca la conclusión que, el estado es un instrumento de explotación de una clase hacia otra.
Este libro fue escrito en los meses de agosto y septiembre de 1917 en la clandestinidad, estos mese son claves, para el proceso revolucionario que estará culminando en octubre con la primer revolución proletaria de nuestra historia. El partido bolchevique vivía en esos ayeres persecuciones y descalificaciones por parte del gobierno de Kerensky, a pesar de ello es de destacar que en ese periodo Lenin haya tenido la capacidad de darse el tiempo para escribir un libro que sin lugar a dudas no solo viene a combatir a todos los contra-revolucionarios, sino también a aquellas tendencias que se encuentran inmersas en la revolución, pero que no alcanzan a ver el papel que tiene que jugar el estado tanto antes de que el proletariado tome el poder, como después.
Este libro representa una puñalada en el corazón de los reformistas, de los neo-marxistas y de todos aquellos que crean que la transición al socialismo se hará por vía pacífica o por medio de reformas. Lenin argumenta por que estos señores (que existen en la actualidad) lo único que hacen es confundir a los trabajadores de sus objetivo histórico. La transformación radical de la sociedad.
Esta más que demostrado que no puedes eliminar de tajo todo lo podrido de la vieja sociedad y es más que evidente que habrá elementos que te sirvan para construir la nueva. Tanto es así, que aun el capitalismo a pesar de tener siglos siendo el sistema social imperante, sigue guardando resquicios de la antigua sociedad (ejemplo de ello es la religión y el permitir que existan reyes y reinas, que se pasean abrazando lo poco que les queda de los tiempos en que su palabra era ley) y seguirán existiendo mientras les sean útiles al régimen imperante. Lenin sin caer en utopísmos o en reformismo dice claramente, “La sustitución del Estado burgués por el Estado proletario es imposible sin una revolución violenta. La supresión del Estado proletario, es decir, la supresión de todo Estado, solo es posible por un medio de un proceso de “extinción”.”**
Hoy es necesario volver a abordar algunos planteamientos que enumera el libro, quizás de los más importantes sea el salario de los funcionarios públicos que suelen chupar un muy buen porcentaje de los impuestos y cuya tarea es muy limitada, tan solo recobremos el pasaje de la comuna de parís, en la cual todos estos funcionarios tenían el mismo salario que un obrero calificado y cuya revocabilidad estaba sometida a la decisión de las mayorías. El papel de estos funcionarios ya no es el mismo que el de los anteriores, los cuales, reprimían a las mayorías, su función es casi exclusivamente administrativa, pero ¿cómo defender este tipo “estado”? sin más tapujos desde Marx se insiste con el desarme de los capitalistas y con el armamento de los trabajadores han de ser ellos los que defiendan lo que ellos mismos han construido, nadie más.
Dejamos al lector que saque sus propias conclusiones de este clásico del marxismo y dejaremos que este escrito igual que inicio evocando palabras de Vladimir Ilich termine con palabras de él. Lenin nos dice lo siguiente:
“Escribí este folleto en los meses de agosto septiembre de 1917. Tenía ya trazado el plan del capítulo siguiente, del VII: La experiencia de las revoluciones rusas de 1905 y 1917. Pero, fuera del título no me fue posible escribir ni una sola línea de dicho capitulo: vino a “estorbarme la crisis política la víspera de la Revolución de Octubre de 1917, “Estorbos como éste no pueden producir  más que alegría. Pero la redacción de la segunda parte del folleto (dedicada a La experiencia de las revoluciones rusas de 1905 y 1917) habrá que aplazarla seguramente por mucho tiempo; es más agradable y provechoso vivir la “experiencia de la revolución” que escribir acerca de ella.”
*Capitulo III, El estado y la revolución. La experiencia de la comuna de parís de 1871. El análisis de Marx. Sección 2. ¿Con que sustituir la maquina del estado, una vez destruida? Párrafo dos. El subrayado es mío.
**Capitulo I, La sociedad de clases y el estado. Sección 4. La “extinción” del estado y la revolución violenta. Párrafo dieciséis.

San Juan Copala... en el olvido


En los extremos del país (Ciudad Juárez y San Juan Copala) se vive en un estado fallido*, a pesar de que la problemática es diferente (narcotráfico en Ciudad Juárez y paramilitarismo en San Juan Copala), en ambos lugares es evidente que el gobierno estatal ha entrado en crisis política y sólo reina la  impunidad, la ausencia del estado de derecho**, así como el abandono de las instituciones estatales y federales.
¿Justicia en San Juan Copala? queda muy lejos la palabra para que sea constituida por el mal gobierno de Oaxaca. Muy pocos quieren ver lo que se muestra. Durante  varios años de conflicto político entre el MULT - PUP (Movimiento de Unificación y Lucha Triqui – Partido Unidad Popular),  la UBISORT – PRI (Unión de Bienestar Social para la Región Triqui) y el MULT-I (Movimiento de Unificación y Lucha Triqui independiente), se han dado asesinatos, desaparición  de niños, niñas, mujeres y hombres indígenas y el desplazamiento forzado de toda la población hacia otras regiones. Igual que en el caso de la llamada “guerra contra el narco”, se culpa solamente a las víctimas: “se matan entre ellas”, “lo han hecho por siglos”, “este impulso al crimen y a la confrontación armada es parte misma de su naturaleza”.

San Juan Copala se declaró municipio autónomo desde el 2006. La respuesta del gobierno (como era de esperarse) fue formar grupos paramilitares a través de la UBISORT e implementar un estado de sitio***.
En Abril del 2010, una caravana humanitaria cuya intención era llevar víveres, medicamentos y romper el cerco ilegal en Copala, fue abatida por paramilitares, provocando la muerte de la mexicana Bety Cariño y el finlandés Jyri Jaakkola. Cínicamente Ulises Ruiz declaraba a los medios de comunicación que “nada tenían que hacer los “extranjeros” en esta región”. Igualmente Rufino Juárez, dirigente de la UBISORT, amenazó que detendría la caravana días antes de su llegada a Copala.
Se fueron dando diversas confrontaciones a lo largo de los meses siguientes, dejando como saldo varios muertos, heridos y desaparecidos, entre ellos los 3 dirigentes de cada organización que busca el control de la región triqui;  Timoteo Alejandro Ramírez (líder del MULT-I), quien fue asesinado el el 20 de mayo pasado, presuntamente por personas del MULT; Anastacio Juárez Hernández (hermano de Rufino Juárez Hernández, líder de la UBISORT), se dice que el MULT-I se hizo cargo de matarlo el 29 de julio; Heriberto Pazos (líder del MULT) asesinado el 23 de octubre.
Cabe destacar que entre el 11 y el 19 de septiembre se dio una batalla por San Juan Copala. Durante seis días los paramilitares tomaron casa por casa, sacando de forma violenta a todos los pobladores de la región.
A pesar de las diferentes manifestaciones que condenan la violencia que se vive en Copala, como el plantón con mujeres y niños, que se instaló en el zócalo de Oaxaca desde finales del mes de julio; mítines en diferentes instituciones federales; marchas; etc.,  se ha hecho caso omiso a las demandas de los triquis. Lejos de intervenir, el gobierno de Oaxaca, tanto Ulises Ruiz como del actual gobernador Gabino Cué, se  defienden en el argumento de que “la región mixteca se ha vuelto peligrosa por las luchas intestinas del pueblo triqui”.
En realidad, parece que la autonomía de San Juan Copala quedó en el olvido, se olvidan de las personas que sufrieron día con día las agresiones por parte de las organizaciones. El aislamiento del conflicto en la región Triqui y la retirada de las instituciones sociales han permitido la imposición de una dictadura por parte tanto del MULT-PUP como de la UBISORT-PRI.
* Estado fallido: Debilitamiento del Gobierno (por diferentes circunstancias) en relación a la demanda económica, política y social que hace la sociedad.
** Estado de derecho: Aquel estado donde toda acción por parte de la sociedad, las autoridades e instituciones gubernamentales están sometidas y sustentadas por normas jurídicas, que contribuirán para crear un marco de justicia.
*** Estado de sitio: Régimen que declara un Gobierno ante ciertas situaciones especiales (en el caso de México, y en general, se otorgan más facultades a las fuerzas de seguridad para la represión, incluso, en algunos casos las garantías constitucionales quedan en el olvido).